¿Sabes esa sensación de no tener claro qué quieres ser? Yo la viví durante años, pasando por diferentes etapas, desde querer ser dependienta de ropa hasta ser cajera o administrativa. Pero lo que realmente me atraía era el orden, la documentación y la creatividad.
Hoy soy consultora de imagen corporativa y estrategias digitales, una profesión que reúne mis pasiones: organización, creatividad y comunicación. Mi misión es ayudar a personas y empresas a transformar su imagen personal o profesional, tanto en lo físico como en el mundo digital.
De pequeña, era tímida y me costaba relacionarme con los demás. Me sentía inferior y pensaba que no encajaba bien. Sin embargo, llegó un momento (exactamente a mis 18 años) en que entendí que, si quería trabajar y lograr mis objetivos, debía superar esa timidez. Así que, aunque al principio pensaba que me iba a costar mucho, me lancé de lleno.
Tenía claro que lo que más quería era empezar a trabajar y ser independiente económicamente. Esa motivación me ayudó a adaptarme rápidamente al trabajo en equipo y a tratar con el público, algo que al principio me parecía un reto. Hoy, ya no me considero tímida; todo el tiempo trabajando cara al público y en contacto con gente me ha permitido ganar mucha más confianza.
No solo crecí profesionalmente, sino que también lo hice a nivel personal. Ahora, me siento mucho más segura de mí misma y orgullosa de todo lo que he logrado.
Elegí estudiar un grado medio de Gestión Administrativa porque quería conocimientos prácticos que me sirvieran para la vida: recursos humanos, contabilidad, orientación laboral… Pero pronto descubrí que la contabilidad no era para mí. Por eso decidí dar un giro y apostar por algo que me permitiera explotar mi creatividad: Asesoría de Imagen Personal y Corporativa.
Al principio, no estaba del todo convencida, pero poco a poco me di cuenta de que tenía facilidad para ello y, lo más importante, que me apasionaba. Aprendí sobre moda, colores, estética y peluquería, pero lo que realmente me enganchó fue el segundo año: diseño de marcas, creación de empresas, y estrategias corporativas. Fue ahí cuando descubrí que podía unir creatividad y negocios para ayudar a otros a destacar.
Todo comenzó cuando un amigo, dueño de un bar, no estaba convencido con el logotipo que le estaban diseñando. Le propuse hacer una prueba con mi propia idea y aceptó. Al ver el resultado, decidió contar conmigo para seguir trabajando en la imagen de su negocio. Diseñé sus cartas de cócteles, creé contenido para Instagram y le asesoré en su identidad visual. Esa experiencia me hizo ver que podía dedicarme a esto.
No me detuve ahí. Me adentré en el marketing digital y el e-commerce para complementar mi formación. Sé que el mundo cambia rápido, y mantenerse actualizado es clave. Hoy no solo diseño imágenes o estrategias, también asesoro a mis clientes en el uso de herramientas y tecnologías para potenciar su presencia en el mercado.
Si algo caracteriza mi forma de trabajar es mi compromiso absoluto con cada proyecto. Sé que los pequeños detalles marcan la diferencia y que, aunque la perfección no existe, siempre busco llegar lo más cerca posible.
¿Mi mayor motivación? Acompañar a mis clientes en su proceso de transformación. Porque sé que no se trata solo de cambiar una imagen, sino de construir una identidad que refleje quién eres o lo que tu negocio representa.
Soy joven, sí, pero con experiencia y una pasión incansable por aprender y mejorar. Trabajo con dedicación, creatividad y una atención minuciosa a cada detalle. Si decides confiar en mí, te aseguro que estarás en manos de alguien comprometido, apasionado, y con muchas ganas de ayudarte a alcanzar tus objetivos.